Ojalá. Es lo que uno siente y dice, bajito, como para adentro, después de ver los datos de estas primarias y escucha en seguida –son las diez de la noche– el discurso, coherente, nada retórico, convincente, esperado en tono y contenido, de Cristina.
Ojalá. Y no es una expresión vaga que implique desconfianza, la afirmación semiescéptica del que no cree mucho en lo que viene. Al contrario: es un deseo poderoso y fundamentado –nada iluso–, una necesidad imperiosa de creer en que como sociedad podemos mejorar, lo más unidos y juntos posible, en el sentido de la convivencia, la justicia, la igualdad y el bienestar.
Ojalá. Sin escepticismo gratuito, sin mala leche, sin sectarismo estúpido, sumando sin hacer (equívocas) cuentas todo el tiempo, aislando sólo a los nefastos representantes confesos o encubiertos del poder económico y los eternos privilegios: la patria financiera, ladrones culpables directos del desorden mundial y gurúes de la desgracia nacional, y sus interesados –e incluso inconscientes– voceros mediáticos.
Ojalá. Porque no todo lo que necesita la patria para seguir y salir remando está en ese casi cincuenta de Cristina, ni mucho menos. Hay que sumar, pero en serio. Hay que dialogar, pero en serio: escuchar, convocar, movilizar, compartir, discutir, corregir. Firme, dentro de la democracia y cada vez con más democracia, pero con todo y a la cabeza –como hasta ahora y más allá– contra los núcleos más recalcitrantes del poder hegemónico y sus perversas recetas neoliberales. Pero abiertos cada vez más a ampliar la base de consenso, a hacer las cosas con la sociedad en su conjunto, ni más allá ni más acá: sumar, juntar, crear solidaridad desde políticas para el conjunto.
Ojalá. Soy de los que creen. Soy de los boludos que creen. Hay muchísimos boludos como yo que no salen por la tele, que no pronostican catástrofes mientras la juntan con pala, que no entienden cómo se puede diagnosticar el estado de un país por la incomodidad que le produce a un sector minúsculo de la población un corte de calles. Soy de los boludos que votaron esta vez por la realidad y no por las fotos recortadas.
Ojalá. Ojalá sirva este tiempo que viene para que –como se dijo anoche– nos equivoquemos menos.
Ojalá.
Por Juan Sasturain en Página 12, hoy.
15 de agosto de 2011
Ojalá
11 de julio de 2011
Cuando te quedás sin decir y lees lo que nunca hubieras escrito mejor.
Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos cometieron la insolencia de amar a su tierra, y por ella se jugaron la vida. Pero está visto que el patriotismo es el honorable privilegio de los países dominantes: sólo los que mandan tienen el derecho de ser patriotas. En cambio, los países dominados, condenados a obediencia perpetua, no pueden ejercer el patriotismo, so pena de ser llamados populistas, demagogos, delirantes: nuestro patriotismo se considera una peste, peste peligrosa, y los amos del mundo, que nos toman examen de Democracia, tienen la mala costumbre de conjurar esta amenaza a sangre y fuego.
Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos se negaron a repetir la historia y quisieron cambiarla.
Bienaventurados sean los perdedores, y malditos sean quienes confunden el mundo con una pista de carreras y lanzados a las cumbres del éxito trepan lamiendo hacia arriba y escupiendo hacia abajo.
Bienaventurados sean los indignados, y malditos sean los indignos.
Maldita sea la exitosa dictadura del miedo, que nos obliga a creer que la realidad es intocable y que la solidaridad es una enfermedad mortal, porque el prójimo es siempre una amenaza y nunca una promesa.
Bienaventurado sea el abrazo, y maldito sea el codazo.
Eduardo Galeano.
4 de septiembre de 2009
A veces estoy mal, a veces estoy bien.
Cuando terminás un ciclo y te vas de un lugar al que vas a extrañar te sentís triste, nostálgica.
Ver que tus (ahora ex) compañeros empiezan a sentir tu ausencia y te dan todo su cariño, te llena de felicidad.
A veces la tristeza es hermosa.
23 de noviembre de 2007
Gancho al hígado a una película careta.
El marco presentado por la degradada institución educativa nos muestra un crisol de cultural marginadas por el imperialismo yanqui, en donde no faltan los chiches de gangsterismos e intolerancias propias de la visión estadounidense, tan propensa a políticas democráticas y asimilación cultural. Es en este escenario de violencia psicológica y física en donde se nos presenta una gran cantidad de personajes víctimas de estos fenómenos sociales en un desacertado intento de ilustrar el poco entendimiento entre las distintas culturas foráneas al territorio estadounidense y desentendiéndose de toda propia culpa, ya que el único lugar en disputa, o por lo menos el graficado en la película, parece ser el de cultura marginal.
Es en esta guerra, que ha afectado a generaciones, en donde hace su intromisión la autóctona e inexperta docente proveniente de una clase social acomodada, y que al parecer no es más que un manojo de buenas intenciones en continuo desacuerdo con el, conveniente para la salud de la película, discriminador plantel docente y directivo de la institución.
En el desarrollo del film uno puede observar los distintos obstáculos que debe sortear la docente protagonista, desde la indiferencia del alumnado hasta la poca colaboración de sus colegas. Además, la infortunada protagonista, deberá realizar diversas peripecias para lograr sus objetivos educativos y satisfacer sus ambiciosos ideales, ello le demandará horas de su vida privada al contraer nuevas y diversas horas laborales para poder sustentar las distintas tácticas didácticas que pasan por su cabeza. Esta nueva organización unilateral de su disposición horaria le acarrearán problemas conyugales de difícil explicación ya que el esposo que habiendo abandonado su carrera hacia un título por un conformismo financiero, digno de envidia, se muestra poco propenso a subsidiar los agujeros económicos del empleo de su esposa y que son la causa de la búsqueda de nuevos empleos por parte de esta y a fin de cuentas la escasez de tiempo conyugal que determinara el final poco feliz, según desde la vereda desde donde se lo mire, de la relación.
Respecto del desentendimiento del país anfitrión de semejantes problemas sociales, uno puede rememorar la secuencia fílmica en donde la docente ensaya un ejercicio en el cual a la interrogación por las vivencias de extremas miserias humanas los alumnos participantes deben dar un paso adelante, obviamente como corresponde la totalidad de los pasos los realizan los representantres de todas las culturas extranjeras. El único paso realizado por el representante de la comuna local será el de reconocer su problema con las drogas, que es muy poco desde el punto de vista que se lo mire. Uno como espectador dentro de un auditorio deberá reconocer que ésta táctica de desentendimiento por parte de EEUU respecto de su incidencia en los problemas sociales es bastante efectiva ya que el comentario mas estruendoso y compartido por el auditorio fue: “ … pobrecito el blanquito…”. Un personaje devenido a representante de la cultura yanqui y con un perfil infaliblemente pensado para caer bien, es tímido, no habla, no es pandillero por sobre todas las cosas y además le gusta estudiar y es aplicado, al parecer su único defecto es ser droga dependiente pero si uno bien lo analiza la drogadicción es considerada por la sociedad como una enfermedad en consecuencia el personaje nunca adopta una posición marginal en todo caso es simpático y lastimoso.
Al final de cuentas luego de un par de años de su practica docente, la protagonista logra amansar a su alumnado a través de una técnica poco frecuentada como lo es el oído comprensivo. Éste ejercicio bien lo podría haber realizado un sicoanalista pero no fue el caso, esta tarea la realizó la docente y no solo eso sino que además exploto la aptitudes artísticas dentro del marco de la literatura de los alumnos que tuvo como resultado el éxito profesional de la docente al ver sus objetivos cumplimentados, además nos permite interpretar el triunfo de los EEUU en cuestiones tan dificultosas como la inclusión social, también nos permite observar la efectividad del sistema educativo implementado cuando es llevado a cabo por personal idóneo y carente de prejuicios.
Como nota final de un espectador uno puede en primer término lamentar la escasez de personal con semejante apertura mental por parte del gobierno ya que es de primordial necesidad recursos humanos con semejantes valores en todas las esferas de al sociedad y principalmente en la política. En segundo lugar es de anhelar la aparición de semejantes seres humanos capaces de explotar el talento artístico de tantas, por no decir todas, personas a su cargo.
