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25 de abril de 2012

Minitas




Lleven y traigan lo que quieran, hablen de la gente cuando no está y después díganle “amiga/o”, compárense todo el tiempo entre ustedes, compitan, quieran ser la más linda, flaca, inteligente, astuta y simpática, todas sean la mejor de todas, hablen horas de ropa, zapatos y carteras y gasten más que todas en cosas, exploten a su novio porque tiene que ser “mejor” que el de sus “amigas”, gasten, reclamen, comparen, compitan, hablen todas las boludeces que tengan ganas, presuman y aparenten.

Sean libres de ser las arpías que llevan dentro, pero por favor, aléjense de mi.

Gracias.

Y gracias a mis pocas y hermosas amigas de verdad, que me enseñan día a día que ser hermanas de la vida, se puede entre mujeres, entre mujeres que primero son seres humanos y bellos.

3 de enero de 2012

En el nombre del Padre.


Bueno a ver… estoy enojada.

Estoy tan tan tan enojada, que en lugar de pensar en vos, pongo play a una lista re larga de winamp y me pongo a sacar fotos.



Chupame un huevo, …

5 de noviembre de 2011

Intimidad.


Levantarse tarde y estar en bolas en tu casa.
Prepararte mates ricos y tostadas.
Ordenar el hogar al ritmo de un playlist que te sacuda.



..



30 de septiembre de 2011

Cuando acá no estás, estás en otro lado.


Disparos, bombas, explosiones y sangre acaparan la vista de todos dentro del aula de video. Personas mutiladas causan risa a los alumnos que miran Rambo 4 entretenidos en la hora libre. Silvana me invita a ver el Planeta de los Simios cuando salimos de la escuela, Karen me pregunta si quiero un café, una madre pasa y viene a saludarme con una sonrisa y un beso. Veo y escucho todo, incluso respondo, pero no estoy.

Hay gente que pasa por la vida sin dejar rastro alguno, otros que nos acompañan en momentos intensos en sensaciones, los disfrutamos con la certeza de lo pasajero. Otros acompañan y son sostén, son elementales y a veces poco valorados, pero esos, los realmente importantes, los que son parte de uno, los que no queremos dejar ir pero a veces pasa. Esos, que su dolor nos duele como propio, que los lloramos. Esos que acaparan nuestra atención y matan cualquier orgullo, pelea, discusión o malentendido.

Esos, son amor, loco.

16 de septiembre de 2011

No entendés hasta que entendés.


Ayer llegué a casa a la hora de siempre. Él me esperaba para cenar juntos, como casi siempre. El gato se tiró al piso mostrándome la panza para que lo acaricie, lo hice. La luz era la misma, la temperatura promedio de esta altura del año, la comida estaba bien, el agua, el vino. Yo no.

Tomenta del orto, dolor, dolor inexplicable por algunos minutos, abrazos, caidas y más abrazos. La cara roja hirviendo.

Respirar hondo, bien hondo hasta que el aire llegue a todo el cuerpo, profundo.

Abuelo, vas a estar bien, por favor tenés que estar bien. Te necesito.

8 de agosto de 2011

Alegría.

Alegría. by Les Premiers Pas
Alegría., a photo by Les Premiers Pas on Flickr.


Es una mueca que será arruga, que es alegría.

23 de junio de 2011

Cansada de ser políticamente correcta


Ayer Malena me visitó y entre mates, cigarrillos varios y sobredosis de verborrágia nos contamos algún inconveniente de pareja de cada una en el último tiempo, pero, por primera vez, el acento estaba sólo en nosotras, en nuestro modo de reaccionar.

Nos reímos de cómo sufrimos de incontinencia verbal cuando nos enojamos, pero lo curioso es lo poco que nos dura sostener las palabras, porque enseguida se nos vuela el tapón de la boca a la mierda y vomitamos, cada una a su manera.

Male me cuenta riéndose medio avergonzada que cuando se saca hace las típicas escenas: grita, putea, entretiene a toda la jungla de amigos y desconocidos que haya en el lugar. Una vez que consigue irse con él, como un balde de agua helada la cae la tarjeta de: Retrocede 10 casilleros. Pide disculpas, llora, abraza y explica cuanto lo ama.

Yo, peligrosa y políticamente correcta, sonrío todo el tiempo, de manera notablemente falsa cuando algo me está haciendo picar la mano, el cerebro, las entrañas. Miro a un punto fijo y abstracto hasta que me pregunta que me pasa y ahí, delante de todos pero en silencio, sin llamar la atención y manteniendo la sonrisa de mierda mientras hablo, le digo: “Estoy del orto. Después hablamos”, “Te dije que después”, y sonrío. Me despido de todos amablemente y chau, apenas me pega el viento de la calle vacía en la cara arranco: catarata de llanto, puteadas y explicaciones interminables de por qué estoy mal, relacionadas con algo del pasado, del futuro, del mundo, de la guerra fría y de la mortandad infantil en Tartagal.

TODO TIENE QUE VER CON TODO. El consumo. Los vips. Los barrios que no tienen barrio. El gato que nos mea la cama. Los perros que rompen la basura en la vereda. Lo que no pienso hacer lo que no pienso decir lo que no voy a tolerar NUNCA.

ToRmenta del oRto (me encanta remarcar las eRRRRRRes cuando estoy enojada. Pero nunca voy a decir: visteS, entendísteS, pudisteS, fuisteS, ni voy a poner ninguna eSe donde no corresponda).

Y más larga es la explicación de todo y más que doy cuenta que lo amo tanto que creo circos complejísimos para llamarle la atención. Y lloro para que me abrace y pueda volver a moverme, recuperar el calor en el cuerpo congelado a punto de partirse en mil. Y las cosas que duelen nunca tienen que ver, directamente, con él, que solo intenta cubrirme entera para cuidarme pero soy gigante, yo y mi orgullo.

Pelotudo, garca, orgullo choto.

11 de junio de 2011

Fotos, Cartas y rostros.


Hoy me puse a ver fotos viejas y otras que no tanto, a recordar momentos y personas que pasaron pero están. Sonreí en todo momento por mucho tiempo, ese que uno dedica a las “cosas importantes: trabajar, estudiar, hacer resúmenes, preparar entregas, planificar proyectos”, ver caras de gente hermosa y lugares que me hicieron abrir de nuevo grande los ojos de asombro y alegría, como esa primera vez que a veces fueron infinidad de momentos y otras sólo una. Porque las primeras veces son hermosas y depende de uno que se repitan o que queden en el tiempo para añorar y pensar que todo tiempo pasado es mejor. Ya lo dijo el flaco “mañana es mejor”, y Minimal que siempre aparece en mi celular con “Hoy”, para recordarme eso, mañana pero hoy. Sin hoy no hay mañana y no nos podemos sentar a esperar, es hoy.

Sos vos, soy yo, son ellos, somos nosotros, no los otros. Somos.

Levantar la persiana, desayunar con el gatito sobre las piernas y salir a la calle sonriendo, con Faringitis o diez puntos. Quedarte adentro sólo si adentro está la felicidad, y si no salir a buscarla y no dejar que se esconda y abrir bien los ojos, siempre, porque si los cerramos perdemos, caemos y nos pasan por encima, esos otros que sólo están para cagarnos encima.

Mirar al pasado para conocer el camino que nos lleva adelante, y que no nos haga tropezar nunca más.

6 de junio de 2011

Si no sabemos de que hablar hablamos del amor...


No somos una tabula raza, nunca. Desde que empezamos a relacionarnos con los otros ya contamos con cientos o miles de cuestiones adquiridas por la familia o el círculo más íntimo. A su vez, a medida que crecemos seguimos recibiendo, concientes o no, nuevos conceptos, visiones, gustos, objetivos, perspectivas. No nos podemos escapar de ciertas influencias.

La costumbre, el acostumbramiento. Si en casa la pizza siempre fue a la piedra difícilmente me entusiasme al molde; o a la inversa, si las milanesas fueron invariablemente fritas voy a encontrar que la cocción al horno es el mejor sabor.

Somos el producto de lo que nos rodea, la adaptación es natural e inconsciente.

El amor, como siempre, aparece en el medio para desconcertarnos, porque es natural pero bastante inexplicable y la mayoría de las veces requiere de una nueva adaptación. Cada uno puede sentir amor de una manera similar, si es que alguien lograra explicarlo, pero la forma de expresarlo siempre cambia, varía. Si estás acostumbrado a algunas formas de amor y la vida te cruza con diferentes maneras, pensando en Darwin, podés adaptarte o perecer, no vos, si el sentimiento, la relación.

Lo más difícil del amor es que le llegue al otro como lo sentimos nosotros, y así, proporcionalmente, hermoso lograría ser.


23 de mayo de 2011

Esa maldita.


Durante años la había asechado, corrió de ella como pudo, saltando obstáculos, haciendo malabares, conociendo gente, queriendo, amando, olvidando casi todo, recordando sólo cosas lindas, pintando dibujos, tejiendo bufandas o cuadraditos de colores, haciendo grullas, inventando comidas, sacando fotos, haciendo el amor y la guerra.

Durante años se escapó como loca de la rutina, hasta que se convirtió en rutina escaparse e inventar todos los días una cosa nueva. Tan en rutina se convirtió que la enfrentó. Salió de la escuela y volvió a la casa sin hacer ninguna parada más que la verdulería, guardo los platos lavados, cocinó la cena, preparó las clases, se bañó y jugó con Miau Tse Tung, su gatito.

Convirtió en rutina sólo las cosas que la hacen feliz e hizo una lista (no tan inmensa como otras de sus tantas listas) y se propuso una a una, tomándose su tiempo, sin correr más, sin exigir demasiado, sólo disfrutando.

Casi brota una de las decenas de lágrimas que guardaba en los ojos cuando se dio cuenta que era la apuesta más difícil que se hacía con ella misma. Y empieza ya…

9 de abril de 2011

Sobre descargas y fernets a las 5 de la tarde.


Estoy enojada.

Con vos, conmigo. Con vos. Porque me golpeas todo el tiempo la puerta que ya cerré y no se, mirá, acá no estás, allá, quedate. Allá.

No quiero empezar con metáforas de mierda que amenicen lo que quiero decir. Y es esto: estoy enojada. Conmigo, con vos. Estoy enojada con mi orgullo y con el ser que quiero ser y soy y no me deja dormir a veces porque se engancha a escuchar como golpeas la puerta desesperado. Como seguís golpeando la puerta de la casa donde ya no vivo, donde vos tampoco querés volver, ni recordas el nombre de la calle, ni te importa pero golpeás, vás y tocás el timbre, te estrellas las manos, gritás mi nombre o el de cualquiera, porque no me querés a mi ni a mi recuerdo ni a mi compañía, querés eso que no tenés, eso que pensás que tuviste y perdiste pero no, no lo tenés ni tuviste porque no lo dejaste nacer, porque apenas asomaba lo tapaste porque no me querés ni me quisiste, te quisiste a vos al lado del espacio que ocupaba yo.

Y te quise y te quiero y te querré, habré dicho alguna vez y no mentía, pero estoy conociendo que la culpa es un sentimiento desagradable y muchas veces gratuito, mal distribuido. No me hago cargo, tomá, te lo mando por correo y abrilo vos porque tiene lo que esperabas, una puteada que te de por fin la razón para desearme la muerte que seguramente tenés pensada hace tiempo.


Mataste lo único bueno que te había dejado, el recuerdo que inventaste cuando nos despedimos.



21 de septiembre de 2010

Ciudad de rotos corazones.

:.::..:..

Todos los días viajaban juntos en el 160, se miraban disimuladamente a veces, y confidentemente otras. Se miraban a los ojos algunos segundos hasta que uno corría la vista, admitiendo la derrota que significaba no animarse a nada más allá de sus miradas.
Hasta que él, un día cualquiera, totalmente enamorado de su mirada que le obligaba a cruzar los límites de los amores imposibles, le entregó en la mano, rozándole los dedos, un papel que decía “tus ojos son como dos mañanas juntas”, y debajo su mail. Ella nunca contestó su gesto, su declaración de amor, su entrega. Ella a veces le roba el asiento donde él está a punto de sentarse.


Hay mujeres que no merecen. Hay hombres que tampoco. Hay muchos enamorados
recauchutando corazones.



En la otra punta del conurbano Ella está enamorada, piensa en su amor que está lejos de viaje por un tiempo que a veces no es nada y a veces pesa como una vida vacía sin demasiado. Construye grullas en el espacio que no lee novelas. Corta cuadrados perfectos de revistas con colores en todas las gamas, los dobla con mucho cuidado en cada pliegue, en su trabajo, en su casa… construye grullas en el tren a la vista de la gente, mientras él la mira, la mira todo el tiempo, si ella desaparecería no podría recordar su cara pero si sus manos moviéndose con delicadeza y seguridad armando grullas de papel de revistas de todos los colores. Él la mira desde la otra punta del vagón y se acerca sin resistencia, fascinado. Después de algunos minutos y varias estaciones justo antes de bajar, ella arma una grulla, le acomoda la cabeza, despliega las alas, la mira de frente justo en el centro de sus ojos, como observando en detalle que cada cosa esté en su lugar, la mira con detenimiento y sonríe. Se la entrega y él no sabe que decir, o ella no entiende. Ella se va pensando en su amor, él nunca más puede olvidar sus manos.


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7 de septiembre de 2010

Cuestiones de género?

Para decirte lo que quiero decirte, y que entiendas, primero tengo que explicarte todos los pensamientos que se fueron hilando hasta llegar a esa idea. Tenés tiempo? Es así…

25 de agosto de 2010

El principio del fin

Hoy mientras me hacía una (otra) bufanda recordé…

Él estaba haciendo un trabajo con madera, clavos, serrucho y martillo, yo tejía a dos agujas mirándolo y cebando un mate cada tanto.
“Somos como un matrimonio de los años ‘20” dije y los dos reímos.

Los dos reímos. Yo me asusté y empecé a hablar de sociología.

Fue la última vez que lo vi.

1 de agosto de 2010

Viaje Metafísico al Norte...


















Llámate flor, llámate fruta, hija de ti misma, amor predilecto de la sabia señora soledad y viste sus túnicas y collares de semillas y corales y ciñe su cinta ancha a tu cabeza y deja que tu pie camine familiar en su sandalia y que tu soleado ojo conozca el desierto intensamente, igual, enteramente, como a las lluvias que amanecen.




15 de julio de 2010

La semana más fría del año II


Él manejaba mientras ella le acariciaba la nuca desde su lugar de copiloto. Suena el disco de la película Into The Wild, pero contrario a la tristeza que trasmiten las canciones los dos se sienten muy bien. Afuera la temperatura es 0°, adentro es superior a los 20°.

Ella: ¿Por dónde vas a ir?

Él: Por autopista... ¿por?

Ella: No... por nada...

Él: ¿Querés que vaya por otro lado?

Ella: Es que por autopista vamos a llegar muy rápido. No quiero despedirme.

Él: ...agarro por otro camino entonces... sabés... podría haber tomado el camino más corto pero lo vine esquivando por la misma razón...

Los dos miran hacia la calle, en paralelo, sin cruzar miradas. Los dos sonríen.

Ella: Está buenísimo sentir que no tenés filtros en estos momentos.

Veinte minutos más tarde ella tocaba el timbre en el departamento C justo después de hundirse en un abrazo que dijo mucho más que su verborrágia característica.


La semana más fría del año I

Ella estaba sumergida en el stand de una librería de saldo de esas que uno se encuentra sobre Avenida Corrientes a unas cuadras del Obelisco. Buscaba no sabía bien qué en la sección “Literatura Hispanoamericana”, movía los títulos con una cotidianeidad y velocidad que sólo ella entendía tratando de encontrar ese libro que le despertara la necesidad de llevárselo como compañía al viaje que iba a emprender unos días después rumbo a Bolivia y Perú.

Había esperado tanto este viaje que la ansiedad por momentos se transformaba en miedo a no colmar sus tan altas expectativas. Necesitaba que todo sea como lo soñó.

Pensaba en esto anterior mientras sujetaba Mañana en la batalla piensa en mí, pensar, pensar, se iba sólo dos semanas y ya pensaba en todas las personas que iba a extrañar, los abrazos que iba a necesitar. Pensaba en Kundera, en el fragmento de La insoportable levedad del ser que dice algo como: “...se toma las cosas demasiado en serio, por cualquier cosa hace una tragedia...” “...¡Quisiera aprender a ser leve!”.

Pone stop a su pensamiento cuando mira a un costado y se encuentra con la mirada de él, que la observa sonriendo quien sabe hace cuanto... Siente un poco de vergüenza por unos segundos, sabe que sin querer cuando piensa en silencio gesticula mucho, pero la forma en que él la mira buscando sus ojos la relaja, le dá paz. Se saludan con las caras congeladas, es la semana más fría de lo que va de este invierno 2010 en Buenos Aires, pero la sensación térmica es relativa. Piensa cuál sería el soundtrack para esta escena... 1,2,3. No lo decide. Hay momentos que encuentran la perfección en el sonido ambiente. Es un Hecho.

Se siente leve, por fin. Está lista para emprender el viaje.

28 de mayo de 2010

Cuando sea grande quiero ser como los Flaming Lips




Me gustaría tener un detector que me rodee, algo así como nosé… una burbuja inflable (¿), que evite que todo agente extraño a mi persona que sea potencialmente dañino a mis emociones se me acerque.


Además no tendría que ir por la vida caminando sino girando, me ahorraría muchísimo dinero en colectivos y remises.

Pero que sería de la literatura en mi vida… qué efecto tendría?

Y no tendría blog.

Tampoco tendría cosas que callar… Nelson, mi maestro de sikus, me dijo que mi continuo estado gripal seguramente es causa de guardar palabras que tienen que salir.

Si estoy callando cuando empiece a hablar se va todo al CARAJO.

27 de mayo de 2010

¡Quisiera aprender a ser leve!


“Sabe que se ha convertido en una carga para él, se toma las cosas demasiado en serio, por cualquier cosa hace una tragedia, no es capaz de comprender la levedad y divertida intransigencia del amor físico.

¡Quisiera aprender a ser leve!

¡Desea que alguien le enseñe a dejar de ser anacrónica!”


Milan Kundera. "La insoportable levedad del ser".

Y allí va... parte del aire...