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15 de agosto de 2011

Ojalá


Ojalá. Es lo que uno siente y dice, bajito, como para adentro, después de ver los datos de estas primarias y escucha en seguida –son las diez de la noche– el discurso, coherente, nada retórico, convincente, esperado en tono y contenido, de Cristina.

Ojalá. Y no es una expresión vaga que implique desconfianza, la afirmación semiescéptica del que no cree mucho en lo que viene. Al contrario: es un deseo poderoso y fundamentado –nada iluso–, una necesidad imperiosa de creer en que como sociedad podemos mejorar, lo más unidos y juntos posible, en el sentido de la convivencia, la justicia, la igualdad y el bienestar.

Ojalá. Sin escepticismo gratuito, sin mala leche, sin sectarismo estúpido, sumando sin hacer (equívocas) cuentas todo el tiempo, aislando sólo a los nefastos representantes confesos o encubiertos del poder económico y los eternos privilegios: la patria financiera, ladrones culpables directos del desorden mundial y gurúes de la desgracia nacional, y sus interesados –e incluso inconscientes– voceros mediáticos.

Ojalá. Porque no todo lo que necesita la patria para seguir y salir remando está en ese casi cincuenta de Cristina, ni mucho menos. Hay que sumar, pero en serio. Hay que dialogar, pero en serio: escuchar, convocar, movilizar, compartir, discutir, corregir. Firme, dentro de la democracia y cada vez con más democracia, pero con todo y a la cabeza –como hasta ahora y más allá– contra los núcleos más recalcitrantes del poder hegemónico y sus perversas recetas neoliberales. Pero abiertos cada vez más a ampliar la base de consenso, a hacer las cosas con la sociedad en su conjunto, ni más allá ni más acá: sumar, juntar, crear solidaridad desde políticas para el conjunto.

Ojalá. Soy de los que creen. Soy de los boludos que creen. Hay muchísimos boludos como yo que no salen por la tele, que no pronostican catástrofes mientras la juntan con pala, que no entienden cómo se puede diagnosticar el estado de un país por la incomodidad que le produce a un sector minúsculo de la población un corte de calles. Soy de los boludos que votaron esta vez por la realidad y no por las fotos recortadas.

Ojalá. Ojalá sirva este tiempo que viene para que –como se dijo anoche– nos equivoquemos menos.

Ojalá.


Por Juan Sasturain en Página 12, hoy.



4 de agosto de 2011

La elegancia del erizo.



El ritual del té, esta repetición precisa de los mismos gestos y la misma degustación, este acceso a sensaciones sencillas, auténticas y refinadas, esta licencia otorgada a cada uno, sin mucho esfuerzo, para convertirse en un aristócrata del gusto, porque el té es la bebida de los ricos como lo es de los pobres, el ritual del té, pues, tiene la extraña virtud de introducir en el absurdo de nuestras vidas una brecha de armonía serena. Si, el universo conspira a la vacuidad, las almas perdidas lloran la belleza, la insignificancia nos rodea. Entonces, tomemos una taza de té. Se hace el silencio, fuera se oye soplar el viento, crujen las hojas de otoño y levantan el vuelo, el gato duerme, bañado en una cálida luz. Y, en cada sorbo, el tiempo sublima.

............Muriel Barbery



Y fragmentos que son lugares y rutas de Uruguay. Lugares que son vientos y el fresco pega en la cara y duele. Dolor que es amor en infinitas sonrisas.

11 de julio de 2011

Cuando te quedás sin decir y lees lo que nunca hubieras escrito mejor.


Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos cometieron la insolencia de amar a su tierra, y por ella se jugaron la vida. Pero está visto que el patriotismo es el honorable privilegio de los países dominantes: sólo los que mandan tienen el derecho de ser patriotas. En cambio, los países dominados, condenados a obediencia perpetua, no pueden ejercer el patriotismo, so pena de ser llamados populistas, demagogos, delirantes: nuestro patriotismo se considera una peste, peste peligrosa, y los amos del mundo, que nos toman examen de Democracia, tienen la mala costumbre de conjurar esta amenaza a sangre y fuego.

Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos se negaron a repetir la historia y quisieron cambiarla.

Bienaventurados sean los perdedores, y malditos sean quienes confunden el mundo con una pista de carreras y lanzados a las cumbres del éxito trepan lamiendo hacia arriba y escupiendo hacia abajo.

Bienaventurados sean los indignados, y malditos sean los indignos.

Maldita sea la exitosa dictadura del miedo, que nos obliga a creer que la realidad es intocable y que la solidaridad es una enfermedad mortal, porque el prójimo es siempre una amenaza y nunca una promesa.

Bienaventurado sea el abrazo, y maldito sea el codazo.

Eduardo Galeano.

9 de junio de 2011

Carta a Pablo


Soy el mismo, como antes, enemigo declarado de la realidad existente, sólo con esta diferencia: que he cesado de ser teórico, que he vencido, en fin, en mí, la metafísica y la filosofía, y que me he arrojado enteramente, con toda mi alma, en el mundo práctico, el mundo del hecho real.

Créeme, amigo, la vida es bella; ahora tengo pleno derecho a decir eso, porque he cesado hace mucho de mirarla a través de las construcciones teóricas y a no conocerla más que en fantasía, porque he experimentado efectivamente muchas de sus amarguras, he sufrido mucho y he caído a menudo en la desesperación.

Yo amo, Pablo, amo apasionadamente: no sé si puedo ser amado como yo quisiera serlo, pero no desespero; sé al menos que se tiene mucha simpatía hacia mí; debo y quiero merecer el amor de aquella a quien amo, amándola religiosamente, es decir, activamente; ella está sometida a la más terrible y a la más infame esclavitud y debo libertarla combatiendo a sus opresores y encendiendo en su corazón el sentimiento de su propia dignidad, suscitando en ella el amor y la necesidad de la libertad, los instintos de la rebeldía y de la independencia, recordándole el sentimiento de su fuerza y de sus derechos.

Amar es querer la libertad, la completa independencia de otro; el primer acto del verdadero amor es la emancipación completa del objeto que se ama; no se puede amar verdaderamente más que a un ser perfectamente libre, independiente, no sólo de todos los demás, sino aun y sobre todo de aquel de quien se es amado y a quien se ama.

He ahí mi profesión de fe política, social y religiosa, he ahí el sentido íntimo, no sólo de mis actos y de mis tendencias políticas, sino también, en tanto que puedo, el de mi existencia particular e individual; porque el tiempo en que podrían ser separados esos dos géneros de acción está muy lejos de nosotros; ahora el hombre quiere la libertad en todas las acepciones y en todas las aplicaciones de esa palabra, o bien no la quiere de ningún modo; querer la dependencia de aquel a quien se ama es amar una cosa y no un ser humano, porque no se distingue el ser humano de la cosa más que por la libertad; y si el amor implicase también la dependencia, sería lo más peligroso e infame del mundo, porque sería entonces una fuente inagotable de esclavitud y de embrutecimiento para la humanidad.

Todo lo que emancipa a los hombres, todo lo que, al hacerlos volver a sí mismos, suscita en ellos el principio de su vida propia, de su actividad original y realmente independiente, todo lo que les da la fuerza para ser ellos mismos, es verdad; todo el resto es falso, liberticida, absurdo. Emancipar al hombre, he ahí la única influencia legítima y bienhechora.

Abajo todos los dogmas religiosos y filosóficos –no son más que mentiras–; la verdad no es una teoría, sino un hecho; la vida misma es la comunidad de hombres libres e independientes, es la santa unidad del amor que brota de las profundidades misteriosas e infinitas de la libertad individual.

MIJAÍL BAKUNIN


30 de abril de 2011

Adiós.

A medida que nos acercamos a la muerte,también nos inclinamos hacia la tierra.Pero no a la tierra en general , sino a aquél pedazo a aquél ínfimo pero tan querido , tan añorado pedazo de tierra en que transcurrió nuestra infancia.(...)Siempre he añorado los ritos de mi niñez , con los reyes magos que ya no existen más(...) Hoy a esos reyes magos les pediría una sola cosa: que me volviran a ese tiempo en el que creía en ellos, a esa remota infancia , hace mil años(...) la irrecuperable magia de mi niñez , , con sus navidades y cumpleaños infantiles, el rumor de las chicharras en las siestas de verano...

Antes del fin.



Ernesto Sábato



26 de marzo de 2011

Verde, Verde, Verde!!





Sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo:
–Lo único que te cambiaría es el domicilio.
Y desde entonces vivieron juntos. fueron juntos, y se divertían peleando por el diario a la hora del desayuno, y cocinaban inventando y dormían anudados.

Galeano.


6 de septiembre de 2010

Cursis melodías todo el día…



Él se iba de viaje unos meses y ella lo iba a extrañar demasiado. No se lo decía mucho porque quería dejarlo disfrutar de todo ese tiempo en esos paisajes que son un sueño, esa experiencia que te despierta. Se despidieron con una sonrisa enorme, como no podía ser de otra forma entre ellos dos.

Ella empezó a escribirle cartas que él va a leer cuando esté de vuelta (si es que ella lo deja de abrazar en algún momento).

Él la va descubriendo en el libro que ella le dio para que lea durante ese tiempo; ese libro que la tiene a ella escondida entre esas páginas, con marcas de corchetes, signos de exclamación, cosas subrayadas y notas marginales; ese libro lleno de personitas que pasaron por su vida y dejaron su impronta en papel, en ella. Él con el libro en mano le confiesa que la está descubriendo ahí, en su libro preferido que fue parte de su vida que ya no es, hoy es otra cosa, él lo sabe y ella también.

Lo que por el momento no es de conocimiento mutuo es la certeza que tiene ella de que al conocerlo su literatura preferida se simplificó a sus gigantes “Te Amo”.



And there was a time my heart was aching
Yes there was the day I swore
it was breaking
Under a lucky star our love was born brand new


=)

30 de agosto de 2010

Habremos sido el fuego y el combustible...

No hay casualidades sino destinos, no se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo esta escondido en lo mas profundo y oscuro de nuestro corazon.
Porque sino ¿como el encuentro de una misma persona no produce en dos seres los mismos resultados? ¿porque a uno el encuentro con un revolucionario lo lleva a la revolución y al otro lo deja indiferente?. Razon por la cual uno termina por encontrarse al final con las personas que debe encotnrar, quedando asi la casualidad reducida a limites muy modestos.

De modo que esos encuentros que en la vida de cada uno nos parecen asombrosos, no son otra cosa que la consecuencia de esas fuerzas desconocidas que nos aproximan a traves de la multitud indiferente, como las limaduras de hierro se orientan a distancia hacia los polos de un poderoso iman, movimientos que constituiran motivo de asombro para las limaduras si tuviesen alguna conciencia de sus actos sin alcanzar a tener, empero, un conocimiento pleno y total de la realidad.

Asi marchamos un poco como sonambulos,pero con la misma seguridad de los sonambulos, hacia los seres que de algun modo son desde el comienzo nuestros destinatarios.


E.Sabato - sobre héroes y tumbas

(Gracias a la HERMOSA MUNDIAL de Mili que me recordó estas palabras... que, como ella, me acariciaron el alma por el simple hecho de existir, de estar en mi vida.)

11 de agosto de 2010

Ciencia (Muy) Natural


Somos materialistas confesos
Nos guiamos por concepciones científicas
del mundo y de sus cosas
Analizamos estudiamos pensamos
que todo pasa por el arco del triunfo
de las ciencias
Por todo ello
es que ahora declaro
que el mundo se oscurece y se alumbra delante de mis ojos
cuando tú
parpadeas


Víctor Casaus

(hermoso cubano dentro de un libro con una dedicatoria de Silvana que conforma otro poema de amor manuscrito y con perfume de Tilcara).




14 de junio de 2010

La Tormenta de Arena Metafísica.

Cuando con Juli hagamos nuestro super dúo de guitarra, distorsión, vientos puneños, pandereta y snobismo literario bien chabón se va a llamar como el título de esta entrada.

Y vamos a romper culos a lo loco.

y todo viene de acá...

“A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.”

[...]

“Y tú en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas han derramado allí su sangre y tú, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y, también, la sangre de los demás.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.”


O nos llamaremos de otra manera y este será el nombre de banda que nunca fue utilizado.


27 de mayo de 2010

Kafka en la orilla del mar


Cuando tú estás en el borde del mundo

Yo estoy en el cráter de un volcán muerto

A la sombra de la puerta

Se yerguen las palabras que han perdido sus letras


Al dormir, la luna ilumina las sombras

Pececillos caen del cielo

Al otro lado de la ventana

Hay soldados con el corazón endurecido


(Estribillo)

Kafka está sentado en una silla a la orilla del mar

Pensando en el péndulo que hace oscilar el mundo

Cuando el círculo del mundo se cierra

La sombra de la esfinge sin destino

Se convierte en cuchillo

Y atraviesa tus sueños


Los dedos de la niña ahogada

Buscan la piedra en la entrada

Alza las mangas de su vestido azul

y mira a Kafka en la orilla del mar


9 de mayo de 2010

Sobre la construcción o destrucción del amor.



“…crece ante Teresa una idea blasfema de la que no puede librarse: el amor que la une a Karerin (su perro) es mejor que el que existe entre ella y Tomás. Mejor, no mayor. Teresa no quiere culpar a Tomás ni culparse a sí misma, no pretende afirmar que pudieran quererse más. Pero le da la impresión de que la pareja humana está hecha de tal manera que su amor es a priori de peor clase que la que puede ser (al menos en su caso, que es el mejor) el amor entre una persona y su perro, esa extravagancia en la historia del hombre, probablemente no planeada por el Creador.

Es un amor desinteresado: Teresa no quiere nada de Kererin. Ni siquiera le pide amor. Jamás se ha planteado los interrogantes que torturan a las parejas humanas: ¿me ama?, ¿ha amado a alguien más que a mí?, ¿me ama más de lo que yo le amo a él? Es posible que todas estas preguntas que inquieren acerca del amor, que lo miden, lo analizan, lo investigan, lo interrogan, también lo destruyan antes de que pueda germinar. Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos de algo (amor), en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia.

Y algo más: Teresa aceptó a Kererin tal como era, no pretendía transformarlo a su imagen y semejanza, estaba de antemano de acuerdo con su mundo canino, no pretendía quitárselo, no tenía celos de sus aventuras secretas. No lo educó porque quisiera transformarlo (como quiere el hombre transformar a su mujer y la mujer a su hombre), sino para enseñarle un idioma elemental que hiciera posible la comprensión y la vida en común.”

Milan Kundera. "La insoportable levedad del ser".


3 de mayo de 2010

Todo es extraño hoy.

"¡Ojalá no hubiera llorado tanto! -dijo Alicia, mientras nadaba a su alrededor, intentando encontrar la salida-. ¡Supongo que ahora recibiré el castigo y moriré ahogada en mis propias lágrimas! ¡Será de veras una cosa extraña!
Pero todo es extraño hoy."


Lewis Carroll, "Alicia en el pais de las Maravillas"

Adán Buenosayres.



“¡Oh, fortuna! Recién, no más, el alma pedía un llamado de amor que la pusiera
en movimiento, ¡y he ahí que miles de llamados resonaban ahora en sus oídos,
como si la tierra se pusiese a cantar por las mil bocas de sus criaturas!… Así
fue como salió mi alma de su primera inmovilidad, en un día que la memoria no ha
olvidado. Y al dirigir su movimiento hacia las criaturas exteriores, no lo hizo
en línea recta, sino en la dirección de una espiral que, arrancándola de su
centro, la fue llevando siempre alrededor de sí misma. E insisto en la
naturaleza de su movimiento, a fin de que mi lector (si alguno tuviera estas
páginas mías) pueda seguir al alma en su amoroso itinerario y vencer la más
aparente que verdadera oscuridad de su historia”.

14 de abril de 2010

Antes del atardecer


"Yo siento que nunca puedo olvidar a alguien con quien he estado porque cada persona tiene sus propias características. Uno no puede reemplazar a nadie. Lo que se perdió, se perdió. Cuando termino cada relación me lastima mucho. Nunca me recupero del todo. Por eso tengo mucho cuidado al involucrarme porque me duele mucho. Incluso cuando sólo me acuesto con alguien, en realidad no hago eso, por que extrañaré las cosas de esa persona. Me obsesionan las cosas pequeñas.

Tal vez estoy loca.

Cuando era una niña, mi mamá me dijo que siempre llegaba tarde a la escuela. Un día ella me siguió para saber por qué. Yo me quedaba viendo las castañas caer de los árboles y rodar por la vereda, o a las hormigas cruzando el camino, la sombra de una hoja proyectarse en el tronco del árbol... cosas pequeñas.

Creo que lo mismo pasa con la gente. Veo en ellos pequeños detalles, muy propios de cada uno, que me conmueven y que extraño, y que siempre extrañaré.

Nadie se puede reemplazar porque todos están hechos de detalles hermosos y específicos."


"Escogí las palabras, tomándome mi tiempo.


-Durante toda mi vida, he tenido la impresión de que podía convertirme en una persona distinta. De que, yéndome a otro lugar y empezando una nueva vida, iba a convertirme en otro hombre. He repetido una vez tras otra la misma operación. Para mí representaba, en un sentido, madurar y, en otro sentido, reinventarme a mí mismo. De algún modo, convirtiéndome en otra persona quería liberarme de algo implícito en el yo que había sido hasta entonces. Lo buscaba de verdad, seriamente, y creía que, si me esforzaba, podría conseguirlo algún día. Pero, al final, eso no me conducía a ninguna parte. Por más lejos que fuera, seguía siendo yo. Por más que me alejara, mis carencias seguían siendo las mismas. Por más que el decorado cambiase, por más que el eco de la voz de la gente fuera distinto, yo seguía siendo el mismo ser incompleto. Dentro de mí se hallaban las mismas carencias fatales, y esas carencias me producían un hambre y una sed violentas. Esa hambre y esa sed me han torturado siempre, tal vez sigan torturándome a partir de ahora. En cierto sentido, esas carencias, en sí mismas, son lo que yo soy. Pero sé una cosa. Ahora, por ti, quiero convertirme en un nuevo ser. Tal vez lo logre. Aunque no sea fácil, tal vez, esforzándome, consiga un nuevo yo. A decir verdad, si volviera a ocurrir lo mismo, tal vez actuara igual. No puedo prometerte nada."



Haruki Murakami - Al sur de la frontera, al oeste del Sol.



2 de enero de 2010

Al sur de la Frontera...

“Durante toda mi vida, he tenido la impresión de que podía convertirme en una persona distinta… Pero, al final, por más que me alejara, mis carencias siguen siendo las mismas. En cierto sentido, esas carencias son, en sí mismas, lo que soy”.


“En el Shinkansen, el Tren Bala, de camino a Tokio, mientras contemplaba distraídamente el paisaje por la ventanilla, estuve reflexionando sobre mí mismo…. El tiempo que le hice daño a Izumi, también me lo hice a mí mismo. Pero, años después, al volver la vista atrás, supe que sólo había aprendido una cosa importante. La conciencia de que, al fin y al cabo, el ser humano que yo era podía hacer el mal. Jamás en la vida había querido perjudicar a nadie. Pero, fueran cuales fueran mis motivos o intenciones, si me empujaban, podía convertirme en un ser egoísta y cruel. Un ser humano que, esgrimiendo razones plausibles, infligía una herida certera y definitiva”

“Al mirar aquella fotografía me daba cuenta de cuánto tiempo había perdido. Un tiempo precioso que jamás volvería. Un tiempo que, por más que me esforzara, jamás podría recuperar. Un tiempo que únicamente existía en aquel instante y en aquel lugar”

“En mayor o menor medida, todos tenemos experiencias parecidas… Pero, la vida de alguien es, al fin y al cabo, su vida”

...Al oeste del Sol.

9 de junio de 2009

Pasiones y Virtudes

"Antes de que este planeta estuviese habitado por hombres y mujeres viveron en él durante cientos y cientos de años pasiones y virtudes, que se aburrían de lo lindo con el transcurrir de los siglos. Así que cada día trataban de inventar un juego nuevo con el que se hiciese mas llevadera la larga, larga, larga existencia.

Solía ser la imaginación la que proponía los juegos y un día propuso jugar al escondite. A todas les pareció bien, estaban entusiasmadas con la idea. Pero claro ... el problema era quién contaría. La primera en levantar la mano fue la locura:
- Yo cuento.
- Bueno esta bien, pues a contar. Vuelve la cara contra ese árbol y comienza la cuenta hasta cien mientras el resto nos escondemos.

La locura se dió la vuelta y empezó una cuenta imposible.
- 1, 7, 2, 55, 88, 13, ...
Y una a una se fueron escondiendo todas las pasiones y virtudes. Cada cual iba buscando el lugar mas apropiado, aquel en el que pensaba que la locura no la encontraría. Y al rato ya estaban escondidas todas excepto una, que tardaba en encontrar el lugar apropiado. Esa era el amor. Y es que tú y yo sabemos que el amor suele ser bastante indeciso, y vaga de una lado a otro sin saber bien dónde meterse.

La locura seguía con su cuenta.
- 55, 6, 99, 100. ¡Voy!
Y se dio la vuelta. El amor, apurado, se metió de un salto en el primer lugar que encontró: un matorral de zarzas. Y quedó agazapado con la esperanza de que no lo encontraran.

A quien primero se encontró la locura fue a la pereza, que había quedado tumbada.
- ¡Por la pereza!
A la imaginación la localizó entre las nubes. Y así, una a una, fueron apareciendo todas. Al rato faltaba solamente una por encontrar. Aquella era el amor. Y es que tú y yo sabemos que encontrar al amor es bastante difícil.

El juego ya empezaba a hacerse pesado, de modo que la locura empezó a impacientarse:
- ¡Amor sal ya, que se hace tarde!
Pero, como ya hemos dicho antes, el amor es muy indeciso. Y uno no solo tarda en encontrarlo, sino que a veces cuesta demasiado sacarlo a la luz. Asi que el amor, asustado, no salía.

La envidia que suele preocuparse bastante más de los problemas de los demás que de sí misma, se acerco al oído de la locura y le dijo:
- El amor esta oculto entre esas zarzas.
Muy enfadada, la locura se dirigió hacia las zarzas y empezó a gritar:
- Amor sal ya, se nos hace tarde y estoy empezando a cansarme.
Trato de meter la mano entre las zarzas para sacar al amor de las solapas, con la mala fortuna de que se pincho con una espina. Y es que tú y yo sabemos que, en ocasiones, hacer salir al amor es doloroso. Asi que agarró una vara que había junto a las zarzas, la introdujo en el matorral y empezó a agitarla entre las ramas.

De repente sonó un grito. De entre las ramas de las zarzas salió el amor con las cuencas de los ojos ensangrentadas. La locura, al agitar la vara entre las zarzas, le había sacado los ojos al amor dejándolo ciego para siempre.

Todas callaron, mirando al amor con las cuencas vacías, sin saber qué decir. Y quizás aquella fuera la única ocasión en la que la locura habló con un poco de cordura.
- No os preocupéis, desde ahora yo seré sus ojos.

Y es por eso que, desde entonces, queridos amigos, el amor es ciego y la locura son sus ojos ..."


Ismael Serrano, que no se si en determinados momentos me obliga a escucharlo o yo me obligo.