27 de mayo de 2010
Kafka en la orilla del mar
Cuando tú estás en el borde del mundo
Yo estoy en el cráter de un volcán muerto
A la sombra de la puerta
Se yerguen las palabras que han perdido sus letras
Al dormir, la luna ilumina las sombras
Pececillos caen del cielo
Al otro lado de la ventana
Hay soldados con el corazón endurecido
(Estribillo)
Kafka está sentado en una silla a la orilla del mar
Pensando en el péndulo que hace oscilar el mundo
Cuando el círculo del mundo se cierra
La sombra de la esfinge sin destino
Se convierte en cuchillo
Y atraviesa tus sueños
Los dedos de la niña ahogada
Buscan la piedra en la entrada
Alza las mangas de su vestido azul
y mira a Kafka en la orilla del mar
17 de mayo de 2010
Chica superpoderosa

9 de mayo de 2010
Sobre la construcción o destrucción del amor.
“…crece ante Teresa una idea blasfema de la que no puede librarse: el amor que la une a Karerin (su perro) es mejor que el que existe entre ella y Tomás. Mejor, no mayor. Teresa no quiere culpar a Tomás ni culparse a sí misma, no pretende afirmar que pudieran quererse más. Pero le da la impresión de que la pareja humana está hecha de tal manera que su amor es a priori de peor clase que la que puede ser (al menos en su caso, que es el mejor) el amor entre una persona y su perro, esa extravagancia en la historia del hombre, probablemente no planeada por el Creador.
Es un amor desinteresado: Teresa no quiere nada de Kererin. Ni siquiera le pide amor. Jamás se ha planteado los interrogantes que torturan a las parejas humanas: ¿me ama?, ¿ha amado a alguien más que a mí?, ¿me ama más de lo que yo le amo a él? Es posible que todas estas preguntas que inquieren acerca del amor, que lo miden, lo analizan, lo investigan, lo interrogan, también lo destruyan antes de que pueda germinar. Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos de algo (amor), en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia.
Y algo más: Teresa aceptó a Kererin tal como era, no pretendía transformarlo a su imagen y semejanza, estaba de antemano de acuerdo con su mundo canino, no pretendía quitárselo, no tenía celos de sus aventuras secretas. No lo educó porque quisiera transformarlo (como quiere el hombre transformar a su mujer y la mujer a su hombre), sino para enseñarle un idioma elemental que hiciera posible la comprensión y la vida en común.”
Milan Kundera. "La insoportable levedad del ser".
7 de mayo de 2010
Deja que el beso dure, deja que el tiempo cure.
Te miro y me abrazás… vos entendíste todo, y como un ritual de sacrificio nos hundimos en horas de respiración y sonrisas muy cerca, abriendo un ojo y cerrando el otro hasta lograr el foco exacto que demuestre la imagen del alma.
::..::
Prohibido suicidarse en primavera.
Cae lenta e insegura como una hoja seca en otoño la certeza de que tanto dolor sólo puede ser posterior a haber vivenciado una felicidad y amor pleno.
Brota temerosa la primera sonrisa postalusión.
...
Bebé Bauti, dientecito de ajo, te quiero tanto, nariz de azúcar, arbolito, caballito de juguete ...

nenito chiquitito , granito de café
si me pedís la vida , la vida te daré
bajando de la luna
tajadas de melón
para que se te endulce
de dulce el corazón
para que se te endulce
de dulce el corazón.
La nana que te canto
para hacerte dormir
mientras la voy cantando
me va durmiendo a mí
porque también yo tengo
de niño el corazón
como mi muñequito
manitos de algodón
como mi muñequito
manitos de algodón...
3 de mayo de 2010
Todo es extraño hoy.
"¡Ojalá no hubiera llorado tanto! -dijo Alicia, mientras nadaba a su alrededor, intentando encontrar la salida-. ¡Supongo que ahora recibiré el castigo y moriré ahogada en mis propias lágrimas! ¡Será de veras una cosa extraña!
Pero todo es extraño hoy."
Lewis Carroll, "Alicia en el pais de las Maravillas"
Adán Buenosayres.
“¡Oh, fortuna! Recién, no más, el alma pedía un llamado de amor que la pusiera
en movimiento, ¡y he ahí que miles de llamados resonaban ahora en sus oídos,
como si la tierra se pusiese a cantar por las mil bocas de sus criaturas!… Así
fue como salió mi alma de su primera inmovilidad, en un día que la memoria no ha
olvidado. Y al dirigir su movimiento hacia las criaturas exteriores, no lo hizo
en línea recta, sino en la dirección de una espiral que, arrancándola de su
centro, la fue llevando siempre alrededor de sí misma. E insisto en la
naturaleza de su movimiento, a fin de que mi lector (si alguno tuviera estas
páginas mías) pueda seguir al alma en su amoroso itinerario y vencer la más
aparente que verdadera oscuridad de su historia”.

