23 de abril de 2012
A los vivos también se los llora.
De pronto una presión te aprieta la garganta, el pecho te cuenta lo sabido, eso que te hace mal. Algo. Eso. Ese algo que tratás de ignorar, que pretendés te sea indiferente. Algo. Eso. Y salta cual térmica en tu cuerpo, porque lo que no sos capaz de cambiar y no queres que te cambie, porque no está en tus manos, porque no te corresponde, es lo que te pincha el ojo alguna vez a la semana. Siempre.
Algunos dichosos encuentran en la vida padres adoptivos, y otros a veces teniéndolos nos sentimos huérfanos adultos.
A los vivos también se los llora.
6 de abril de 2012
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H.M.
Andábamos sin buscarnos, en el borde del mundo....
El sol es la luz que entra por el mismo lugar donde me sumergí en el pozo.
En las ruinas de Tiwuanaku, cerca de la ciudad de La Paz, en Bolivia, descubrí los pozos.
Esta cultura pre-incaica construyó habitaciones subterráneas, pozos, para que sus jóvenes pudieran internarse a pensar-se, a madurar, a crecer, a construir sus parámetros y destruir los impuestos, a decidir, a hacerse cargo. Los pozos, en todas las culturas, supongo, son la idea de la edificación del hombre sobre si mismo. Los pozos son necesarios, prescindir de ellos puede hacerlo sentir a uno más liviano pero, y directamente proporcional, también menos responsable de si.
Los pozos occidentales y posmodernos son habitaciones de departamentos alquilados, asientos de colectivo, baño de universidades, cordones de calles nocturnas, abrazos de amigos que aunque uno no diga, entienden.
2 de abril de 2012
Un hombre pasa...
Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?
Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?
Otro ha entrado a mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?
Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?
Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?
Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después, del infinito?
Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?
Un comerciante roba un grama en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?
Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?
Un paría duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?
Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?
Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más alla?
Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yó sin dar un grito?
Cesar Vallejo. Latinoamericano, sin lugar a dudas.
21 de marzo de 2012
Diario de EL viaje.
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"En el micro camino a Potosí -conozco la empatía en su máxima expresión-,
1 de marzo de 2012
él.
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Me duelen los músculos de cuanto te amo. Me duelen por abrazarte tanto, por abrazarte tan fuerte contra mí, abrazarte tan fuerte contra mi cuerpo, contra mi ser abrazarte tan fuerte.
Las arrugas me empiezan a saludar de tanto sonreir cuando voy con vos a todos lados, cuando cantamos a los gritos adentro del auto en la ruta, de hacerte conejitos, y tirarte besitos, y decirte te amo gesticulando exagerada sin que salga sonido.
Tengo el corazón inundado, atiborrado de tu amor, con cada despertar y verte, con cada verte y dormirme y despertarme y darte la mano y que me abraces y lavar los platos mientras me tocás canciones y escucharte cantar cuando me estoy bañando y no te puedo ver.
Verte tan lindo, tan rosado, y que me deslumbres con tu aura, me deslumbres la mirada, me llenes de tu luz.
Todos los sentidos te disfrutan.
Todo mi ser quiere que seas parte.
De mi. De este momento.
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DEJATE CAER
Toda la vida criticando lo socialmente considerado como “normal”, lo convencional, lo aceptado como común... eso que si no sos vos es tu vecino, es tu mamá. Y no quiero tildarme ahora de rara ni especial ni la concha de la lora. Soy una persona crítica, no criticona, y me hago cargo.
Y ahora, justo ahora, vengo a escuchar opiniones de las que tiempo atrás me habría cagado de risa. Si así, lo que decís me da gracia. Y es que uno en la eterna búsqueda del pelo en el huevo, aunque esté pasando quizá por uno de los momentos más felices de su vida, tiene la inmensa necesidad de cuestionarse, de replantearse continuamente, de escuchar a la gente pensando que tal vez, que quizá, que lo que dicen, que aquel, que al otro... si ahora paso a ser convencional, si justo ahora se me ocurre pensar y hacer lo socialmente aceptado, si justo ahora... por lo menos espero tener la única esperanza de comprender que todos somos diferentes, que las distintas experiencias, que cada historia de vida...
Dejate ser, yo misma, dejate caer.
25 de febrero de 2012
Quemarte una y otra vez y seguir fumando igual.
No se que tengo con el fuego que desde chica me quemo partes del cuerpo.
Una vez, apenas llegaba a la cocina de puntitas y mordí con los labios la sartén hirviendo con aceite.
Otra, con un poco más de edad, prendí fuego algo así como un portacucurúchos, plástico, de helado, y las quemaduras fueron en piernas, dedos. De esta historia tengo una herida de por vida.
De grande fui un poco menos boba, pero no tanto. Cuento miles de quemaduras de cigarrillo propias y ajenas, en ropa, brazos, dedos, pelo y cosas en general. Las pocas veces que planché me queme todas. Las manos en el horno es una fija cada tanto. Esas cosas. Esas cosas que queman:
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17 de enero de 2012
El Misterio de La Lata

un audio libro de Mikel Efraín Anaya
Lectura/musica, son:
1- Alejandro Arach / Carolina Barenbaum
Fotografía: Catalina López Lovera y Victor Janota
3 de enero de 2012
En el nombre del Padre.
Bueno a ver… estoy enojada.
Estoy tan tan tan enojada, que en lugar de pensar en vos, pongo play a una lista re larga de winamp y me pongo a sacar fotos.
Chupame un huevo, …
