
un audio libro de Mikel Efraín Anaya
Lectura/musica, son:
1- Alejandro Arach / Carolina Barenbaum
Fotografía: Catalina López Lovera y Victor Janota

Bueno a ver… estoy enojada.
Estoy tan tan tan enojada, que en lugar de pensar en vos, pongo play a una lista re larga de winamp y me pongo a sacar fotos.
Chupame un huevo, …
TEDisparos, bombas, explosiones y sangre acaparan la vista de todos dentro del aula de video. Personas mutiladas causan risa a los alumnos que miran Rambo 4 entretenidos en la hora libre. Silvana me invita a ver el Planeta de los Simios cuando salimos de la escuela, Karen me pregunta si quiero un café, una madre pasa y viene a saludarme con una sonrisa y un beso. Veo y escucho todo, incluso respondo, pero no estoy.
Hay gente que pasa por la vida sin dejar rastro alguno, otros que nos acompañan en momentos intensos en sensaciones, los disfrutamos con la certeza de lo pasajero. Otros acompañan y son sostén, son elementales y a veces poco valorados, pero esos, los realmente importantes, los que son parte de uno, los que no queremos dejar ir pero a veces pasa. Esos, que su dolor nos duele como propio, que los lloramos. Esos que acaparan nuestra atención y matan cualquier orgullo, pelea, discusión o malentendido.
Esos, son amor, loco.
Ayer llegué a casa a la hora de siempre. Él me esperaba para cenar juntos, como casi siempre. El gato se tiró al piso mostrándome la panza para que lo acaricie, lo hice. La luz era la misma, la temperatura promedio de esta altura del año, la comida estaba bien, el agua, el vino. Yo no.
Tomenta del orto, dolor, dolor inexplicable por algunos minutos, abrazos, caidas y más abrazos. La cara roja hirviendo.
Respirar hondo, bien hondo hasta que el aire llegue a todo el cuerpo, profundo.
Abuelo, vas a estar bien, por favor tenés que estar bien. Te necesito.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesossociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y lahacen los pueblos.Vuelve y vuelve mil veces al que matan así
o es que al final nunca muere el que no debe morir.
....
Siempre, Salvador Allende.
Ojalá. Es lo que uno siente y dice, bajito, como para adentro, después de ver los datos de estas primarias y escucha en seguida –son las diez de la noche– el discurso, coherente, nada retórico, convincente, esperado en tono y contenido, de Cristina.
Ojalá. Y no es una expresión vaga que implique desconfianza, la afirmación semiescéptica del que no cree mucho en lo que viene. Al contrario: es un deseo poderoso y fundamentado –nada iluso–, una necesidad imperiosa de creer en que como sociedad podemos mejorar, lo más unidos y juntos posible, en el sentido de la convivencia, la justicia, la igualdad y el bienestar.
Ojalá. Sin escepticismo gratuito, sin mala leche, sin sectarismo estúpido, sumando sin hacer (equívocas) cuentas todo el tiempo, aislando sólo a los nefastos representantes confesos o encubiertos del poder económico y los eternos privilegios: la patria financiera, ladrones culpables directos del desorden mundial y gurúes de la desgracia nacional, y sus interesados –e incluso inconscientes– voceros mediáticos.
Ojalá. Porque no todo lo que necesita la patria para seguir y salir remando está en ese casi cincuenta de Cristina, ni mucho menos. Hay que sumar, pero en serio. Hay que dialogar, pero en serio: escuchar, convocar, movilizar, compartir, discutir, corregir. Firme, dentro de la democracia y cada vez con más democracia, pero con todo y a la cabeza –como hasta ahora y más allá– contra los núcleos más recalcitrantes del poder hegemónico y sus perversas recetas neoliberales. Pero abiertos cada vez más a ampliar la base de consenso, a hacer las cosas con la sociedad en su conjunto, ni más allá ni más acá: sumar, juntar, crear solidaridad desde políticas para el conjunto.
Ojalá. Soy de los que creen. Soy de los boludos que creen. Hay muchísimos boludos como yo que no salen por la tele, que no pronostican catástrofes mientras la juntan con pala, que no entienden cómo se puede diagnosticar el estado de un país por la incomodidad que le produce a un sector minúsculo de la población un corte de calles. Soy de los boludos que votaron esta vez por la realidad y no por las fotos recortadas.
Ojalá. Ojalá sirva este tiempo que viene para que –como se dijo anoche– nos equivoquemos menos.
Ojalá.
Por Juan Sasturain en Página 12, hoy.
Es una mueca que será arruga, que es alegría.