18 de julio de 2013

“De como el feminismo me cagó la vida”


El feminismo me cagó la vida.
Ningún lugar volvió a ser habitable como antes.
Yo era perfectamente rebelde.  Médica para los pobres, con conciencia política de izquierda, lesbiana orgullosa. Me sentía libre de cualquier prejuicio, al feminismo no entré me entró. Entró en mis libros, en mi cama, en mis insomnios.
Perdí mi casa, mi trabajo, mi novia. Mis amigos comenzaron a mirarme raro. Soportaba cada vez menos los eventos familiares.

Me molestaba todo lo que antes me hacía sentir segura. Empecé a dudar cada vez que me sentía cómoda. Empecé a vivir en un estado de crítica constante, de eterna suspicacia. No volví a tener una certeza nunca más.
El feminismo no es complejo, es desgarrador. Es implacable, cuando se mira ya no se puede dejar de ver.
Me dicen que soy radical, y pienso: ¿cómo se puede ser feminista a medias? Yo no quiero cambiar el mundo, quiero destruirlo y hacer otro de nuevo. Aspiro a esa libertad que todavía no conocemos, no tenemos referentes. Para saltar al vacío sólo contamos con nosotras mismas y lo que nuestras ancestras tienen para decirnos.
Hoy tengo trabajo, voy al supermercado, disfruto lo que me queda de este mundo. Me emborracho y me drogo con frecuencia. Pero vivo en una casa, pago mis cuentas, hablo con la gente cosas cotidianas. Trato de no llamar demasiado la atención.
Me cuido. No sirvo deprimida ni muerta, ni encerrada en un manicomio que es donde el sistema nos confina, ahora que ya no estila quemarnos.
El feminismo me cagó la vida y se lo agradezco.
En realidad, lo único que perdí fue el miedo.

Productora HDCH

www.ivaginariocolectivo.wordpress.com

15 de julio de 2013

El mundo un cuadrado



Durante toda mi juventud, hasta ahora, escapé sin saber a qué, de qué.
Múltiples artilugios me ayudaron. Me convertí en una experta en confeccionar planes, huidas, rupturas… pero también explicaciones lógicas y menos dolorosas que las reales.

La misma necesidad de escribir esto implica huir de algo, obligarme a meterme en la cama, con un pucho en la mano izquierda y el mate en la derecha.  Me sorprende la destreza que adquirí para tener tantas cosas metidas en la cama conmigo. El mate, los puchos, la cámara, un libro para reseñar, la computadora portátil de la que suena por segunda vez el concierto de Piazzolla en el Festival de Jazz de Montreal. Y recuerdo un fragmento de Rayuela en la que Oliveira explica como el hacer algo significa no hacer muchas otras cosas. Me alegro de que la habitación esté templada, no como el resto de la casa. Por el ventanal que da al balcón entra el sol de invierno a las 5 de la tarde. Es hermoso, pero breve.

No estoy feliz pero no se explicarlo. Aprendí de contextos muy extraños y no tengo buenos referentes. O supongo que los que tengo siguen vivos y yo soy mucho menos tolerante para los demás de lo que soy conmigo misma. Me exijo por otros lugares, como mis contradictorios estilos de vida. No tengo las categorizaciones muy claras.

Estoy trabajando sobre ello.  El día está perfecto. La noche puede ser más dramática. Las gatas están hermosas para ser fotografiadas.

El mundo en un cuadrado I

El mundo en un cuadrado II

El mundo en un cuadrado III


31 de mayo de 2013

Volviendo a Murakami




Me despierto a medianoche, me siento sola, muy lejos, como a quinientos kilómetros, alejada de toda persona y de todo lugar, en las tinieblas, sin poder ver mi futuro mire hacia donde mire, y me coge tanto miedo que me entran ganas de gritar.



27 de marzo de 2013

Amar la trama


Los tiempos alborotados nos dejan sin tregua. Después de moverse y pensarse una y mil veces sobre las cosas más variadas, sobre el pasado y el presente. Sobre el futuro. Uno se encuentra que las cosas pasaron y lo tomo por sorpresa otro tiempo diferente. Más pausado, quizás,  más tranquilo. Y es que el tiempo no pasa por la vida sin dejar rastro, y cada tanto nos desconcentramos y se encarga en ponernos frente al lugar indicado, en el momento presente.

Amar la trama y el desenlace.

22 de noviembre de 2012

bluaskjdjjjjjjjjjjjjjj (esto es un vómito)




Antes que nada, y como no quiero herir susceptibilidades, advierto que voy a hablar mal, muy mal, de mi papá. Pero tengo razones, y como esto es un blog personal, quiero contarlas acá.


Los recuerdos de mi infancia con mi papá son muy felices. Cosas simples y de todos los días, porque fue siempre un papá cariñoso.



Los dos primeros recuerdos de él como una persona violenta, vienen de alrededor de los 9 o 10 años. Estimo la fecha, aunque no con precisión, porque recuerdo que estábamos agrandando la casa y había que caminar en un pasillo sobre algo así como un peldaño de madera, muy bajito, sostenido por una tabla larga y algunos ladrillos apilados que le daban una altura mínima. Recuerdo esto porque sé que me gritó y me empujó, pero no recuerdo bien por qué. Sé que me dolió el golpe al caer, y después. Sé que después de llorar un rato, creo que al lado de mi hermano en una habitación vacía en construcción, que después fue el cuarto de Matías y ahora está desocupado; ahí, después de llorar un rato apareció mi papá y me pidió perdón por única vez. Recuerdo que me costó mucho perdonarlo. Creo que esa fue la primera vez que lo desconocí. El otro recuerdo no se bien cuándo fue, quizás antes, pero es la voz de mi mamá, creo que íbamos caminando y no se porque razón me contó que cuando estaba embarazada de mí, discutiendo con mi papá, él la empujó cuando estaban bajando de un colectivo. Esto último lo tenía muy guardado de mí, lo recordé hace muy poco y me generó una angustia inmensa.



Lo que siguió no se bien como fue. Sé que me fui varias veces de casa a muy temprana edad. Me iba, por poco tiempo pero salía como huyendo. A los 16 me fui varias veces a lo de una amiga y a lo de mis primas. A los 19 algunos días, varios, a lo de un novio y al departamento vacío de mi prima. Ya trabajaba y estudiaba, podía pasar el día fuera de casa y dormir en cualquier otro lado. Recuerdo que hubo temporadas de tranquilidad, pero siempre cualquier cosa podía disparar una pelea interminable, con, incluidos cual drama o terror berreta, escenas de golpes, amenazas de todo tipo, entre las cuales no es menor la vez que mi papá amenazó con matarme y suicidarse, ambas el mismo día mientras sostenía un arma en la mano. A pesar de todo eso mi familia para el resto del mundo era ejemplar. 



No se como todos pudimos mantener tanto tiempo esa situación naturalizada, teniendo en cuenta que la violencia podía tener cualquier dirección entre mi mamá, mi hermano y yo. Pero la tuvimos, incluso hoy quedan síntomas como improntas.




Recuerdo que cuando estudiaba y empecé a trabajar tuve la mejor compañera del mundo, que además se convirtió en una amiga-hermana. Con ella aprendí que hay cuestiones aprendidas por el entorno, que uno es porque ha socializado en un contexto y que a la violencia se la llama por su nombre. Creo que Lorena fue la primera persona con la que pude hablar con el corazón abierto, con la que aprendí a dejarme ser lo que yo quiero ser.



Siempre lo que más me costó fue pensar que podía repetir modelos que no eran los que yo quería para mí. Siempre corrí de todos los lugares que me llevaban a eso de una u otra manera, rompiendo vínculos, tratando de ser sincera, devolviéndole el escupitajo en la cara a quién lo hacía conmigo primero. El día que mi papá me tiró aceite frío encima y me agarró de los pelos para tirarme al piso y golpearme, ese día yo intenté defenderme tratando de lastimarlo con un cuchillo sin filo. Ese día sentí que era él o yo. También fue el día en que me di cuenta que para vivir como yo quería vivir, tranquila y sin miedo, tenía que irme de mi casa materna. Solo así podía empezar a intentar no repetir los modelos que aprendí.



Y me fui, primero con mi hermano y después con el novio con el vivo. Me fui y volvimos a pelear varias veces. 

Desde el momento en el que tuve mi hogar, cada escena de gritos, retos absurdos, o violencia verbal me alteraba de una manera terrible. Cada tanto dejaba tiempo pasar sin ir a visitar a mis padres porque quería evitar cualquier situación incómoda, y por miedo. Pasados algunos días volvíamos a vernos seguido y pasar tiempo juntos. La diferencia entre mi hogar y mi casa materna me resultaba abismal. 

Un día, después de una secuencia estúpida en la cena de navidad, decidí no hablar más con mi papá. Hacía casi un año también habíamos discutido y pasamos de enero a marzo sin hablarnos, incluido el día de mi cumpleaños donde mi papá me mandó un msj de felicidades y le respondí textualmente: “Te amo por muchas cosas pero te odio por muchas otras que nunca me voy a olvidar”. No me respondió más. Volvimos a hablarnos en Marzo de ese año porque en una crisis de angustia Víctor, mi novio, me ayudó a intentar arreglar las cosas. Pasado un año de eso, y continuando las cosas igual, dejé de verlo. Han pasado 10 meses y 27 días. He pasado por muchas cosas en este tiempo, hermosas y terribles. 



Estoy feliz, sigo con mucho miedo, conocí a mi mamá y la volví a perder. Me sostienen las personas más maravillosas de mi mundo, y del mundo. Ansío estar en paz.

Hoy es un día de paz, porque entender la historia propia para conocerse y a partir de eso construir, es lo mejor que nos puede pasar en la vida. 



Espero que me alcance el resto de la vida para agradecer a toda la familia inmensa que elijo todos los días.



9 de julio de 2012

estoy determinada a angustiarme en formas obvias


Me causa tanta gracia que le saco una foto para que entiendan de que hablo sobre que estoy determinada a angustiarme en formas obvias.



Vic estaba tocando el violín mientras Libertad jugaba dentro del estuche mirándolo. Yo prebaraba una sopa en la cocina y me daba risa ver la situación tan evidente, tan común, como premeditada. Él concentrado en su práctica de violín mientras yo preparaba una sopa, recordando algo que pasó ayer. Yo me di cuenta que ese momento iba a ser parte determinante en la película de mi vida.

Estaban en una merienda de cumpleaños de una amiga que consideraba su hermana, ellas de casi la misma edad. La casa tenía un patio interno, y una enredadera que subía por una escalera hasta una terrazita. Por la tarde había gente en todos lados, pero era invierno, y esas tardes se reducen en tiempo. La gente se iba yendo y los que iban quedando estaban adentro, más calentitos y con palo santo encendido.
Ella, emborrachada de amigos, ve el momento en que la cumpleañera despide a su padre, al que ama y reclama, así como ella. Ve a su hermana amiga, abrazarlo fuerte y hundirse en su pecho como una pequeñita. Se siente maravillada con ver a su amiga tan pequeña y tan feliz. Se obnubila.

Del otro lado, como un salvavidas, aparecía el grito de otra hermana, que la había observado mirar lo mismo, y le decía “Cambia de película Catyy..”. Y volvió en si, la miró un segundo con una sonrisa de agradecimiento y se hundió en el hombro de él, que la abraza y no entiende, pero tampoco pregunta, porque sabe que no es momento.Sigue la tarde, divertida y feliz. Sigue, la vida.”

Y Vic sigue tocando el violín y yo me voy a seguir preparando sopa.
Y a contarle que ayer tuve un momento de esos que sabemos que van a ser determinantes en la película de mi vida.


(y como la vida no se cansa de ser karma, acabo de comerme la mejor mandarina de mi vida)

9 de junio de 2012

Los Juguetes y la cultura.




 “desde la infancia, las expectativas de conducta son distintas para cada sexo. Se educa a los hijos de manera específica para que actúen de manera específica. Los juguetes y los cuentos no son inocentes: son el primer condicionamiento cultural.” En “Los cuentos son muy viejos”, escrito por María Eugenia González Ricaño


Femimundo, Cosmotontas y conflictos personales.


Hoy en clase la profe comenta esto: "" Estas organizaciones aún ínfimas de mujeres, generaban un espacio para que compartieran sus vivencias y a partir de ahí, a partir de la puesta en común de las vivencias personales con otras semejantes, se toma conciencia de que lo propio también debería ser planteado. De que lo personal, también es lo político... de que cuando me acerco a la semejante, y le d
igo 'Juan me pega.' recién ahí me doy cuenta que no soy la única, pero también que esta situación no es natural.""

Y pensé en toda la gente que a uno le cambia la vida. Para bien y para mal que después se transforma en bien, con el mover de los planetas y esas cuestiones que creo cuando me convienen.

Si, quiero hacer historia de género en algún momento.
(no, no me voy a presionar todavía, más adelante)

"Cada vez que una mujer se comporta como un ser humano se dice que imita al varón". Simon de Beauvoir

29 de mayo de 2012

Hoy Facundo murió.




Hoy llegué a la escuela y me enteré que Facundo murió. Él hace un par de años no era alumno, pero cada tanto se acercaba a la puerta de la escuela, o pasaba de casualidad, me saludaba y me contaba brevemente como le iba en la vida. Nunca fui su profesora, si preceptora, un año, hace varios atrás. Me acuerdo mucho de él. Me acuerdo mucho de todos, pero hoy me acuerdo mucho de él. 

Recuerdo que me contaron que estaba creciendo muy sólo, que era él y su mamá, y ella trabajaba lejos y todo el día, casi no se veían. Decían que Facundo era criado por los remiseros vecinos, que en la primaria varias veces tuvieron que ir a buscarlo a lugares insólitos. Dijeron muchas cosas de Facundo, que era bueno, que era gracioso, vago, medio “burro”, hábil en matemática, educado… que estaba muy sólo, muy.
Hoy me enteré que Facundo murió en las vías del tren, nadie me dio datos concretos ni los pedí. Realmente no se si se cayó, si lo empujaron, no sé. Vi a sus ex compañeros, que fueron muchos porque varias veces repitió algunos años, llorando, con las caras rojas de dolor, con bronca. Vi bronca en las caras de estos chicos, bronca y dolor. Me encerré a tomar agua pensando porque no podía decirles nada. Tarde en entenderlo, tarde una tarde, quizás no entienda del todo todavía.

Siento bronca y dolor también, no se en que orden. Busco a Facundo en las noticias y me encuentro con que no, no está, no aparece. Facundo debería tener 18 o 19 años, ¿no importa acaso su muerte? Imagino conjeturas sobre cómo, sobre por qué, si por un error, si alguien tuvo que ver, quién lo vió, quién lo reconoció. Venía de la casa de la novia, dijeron. Tan pocos años, tanta vida. Pensé en que era él y su mamá, que sólo eran ellos… que ella trabajaba todo el día para que pueda estudiar, para que sea “alguien”… ahora sólo es ella.

¿Cuántos Facundos dejan el mundo casi en anonimato?
¿Cuántos Facundos pasaran por delante nuestro todos los días?
¿Por qué la vida de algunos parece más importante que la de otros?


Vida hija de puta, que soltás a los que más fuerte necesitan que los agarres.

13 de mayo de 2012

No, no imaginaba que algún día todo iba a ser así como hoy es.






Llena de desesperación no sabía que hacer, no recordaba el camino a casa, no sabía para donde correr, si caminar, si quedarme y hacerme la fuerte. No, uno puede hacer que es cualquier cosa que quizás alguna vez pudiera ser… pero ser lo que a uno no le cuadra es imposible de actuar bien. Ser fuerte en algunas y frágil en otras.
Sentir miedo, rechazo, dolor inmenso en el centro del pecho.
Pensar en la vida, en el tiempo.
Pensarte.
Odiarte, dolerte.

Y se suponen muchas cosas, pero la realidad es que hoy, después de toda esta distancia, después de tanto repensar tantas cuestiones... la realidad es que te veo, quiero salir corriendo y llego a mi casa llorando como rara vez.

No, no imaginaba que algún día todo iba a ser así como hoy es.