1 de febrero de 2010

Cuando te disparan, sangras



Que Murakami me moviliza ya lo he dicho y/o demostrado en alguna(s) entrada(s), pero es inevitable reiterar las citas, porque es la segunda vez en 2 días que leyendo “Sputnik, mi amor” me detengo el único fin de escribir, agarrar el bloc de notas, la lapicera y escribir.

“…A la mayoría de la gente le conviene vivir levantando un biombo que la separe. Porque es más cómodo, más práctico. Pero yo, simplemente, he quitado el biombo. Porque no he podido evitarlo. Porque odio los biombos. Porque yo soy así.”

Y a veces cuando leo cosas me veo. El autoanálisis emerge necesariamente. El fragmento que cito me retrotrae a unas noches atrás, cuando me desnudé, cuando todos nos desnudamos emocionalmente sin temores, dejamos que la tormenta que sacudió Adrogué volara la pelopincho y nuestros biombos personales. Y fue una noche única. Cada vez que estamos juntos hay una ola de felicidad que acompaña a cada uno el resto de los días, pero esta vez fue distinto. Pocas veces, muy poco, me pasó de encontrarme frente a personas y tener la certeza de que son hermosas, de sentir un carño inmenso, ese que hace doler un poco el pecho y llenar los ojos de lágrimas en algún momento.

La gente más linda del mundo me brinda amor, contención y fernet. Y yo soy feliz.

Soy feliz.

Me conmueven hasta el alma.



3 comentarios:

Glass von Dalle dijo...

Loca chipy catu de millas away from here...

No sabes lo mucho que me alegró leer esto, es una de esas coincidencias extrañas de la vida donde necesitas oir (o este caso leer) algo para no desviarse del camino...

Yo les llamo conexión psíquica transandina :P

Desertora dijo...

Tu foto me recordó que siempre quise volver a tener una lapicera a pluma Parker, se viene mi cumple pensalo, a cuánto están? 200 pé? Una ganga.

anitamusical dijo...

y además ese sentimiento vuelve todo el tiempo...no sé a quién agradecérselo por este encuentro, pero Gracias, a la lluvia, al tren, a que martin sea de la loma, a que? no sé, pero Gracias